El entreno en los viajes. Musha shugyo.

Mucha gente se queja de que viajar para entrenar es, algunas veces, hacer mucho esfuerzo. Mucho tiempo lejos de la família, dinero gastado (nunca dicen invertido), … Pero, según mi experiencia, viajar para entrenar siempre vale la pena.

Por supuesto, depende del punto de vista de cómo se mire el viaje y la experiencia. Si se ve como un tiempo lejos de la família, lejos del trabajo, lejos de casa, … será así, pues es como estás predispuesto a verlo y tu atención estará en otra cosa que en aprender y mejorar.

Lo que yo trato de hacer es mantener la atención en el siguiente paso y sacar el máximo provecho del tiempo en el que estoy fuera de mi “área de confort” y aprender de ello; casi como los antiguos practicantes de Musha Shugyo de Japón. Los practicantes del Musha Shugyo eran practicantes de artes marciales que viajaban por Japón, sobretodo en el siglo XVII, para aprender y poner a prueba sus habilidades marciales probándose a ellos mismos en la naturaleza y con otros practicante en sus dojos. Miyamoto Musashi fue un famoso Musha Shugyo.

Viajar es importante pues tal y como ya he comentado nos mantiene fuera de nuestra “área de confort”, que es el área donde tenemos a nuestra família, amigos, estudiantes, … y estar fuera de esta área hace que pensemos en más cosas y de forma diferente, prácticar con otros compañeros, aprender nuevos detalles del arte marcial o de otros estilos marciales y, lo más importante, hacer nuevos amigos, ver otras ciudades y culturas y probarte a tí mismo ante otros practicantes de otros estilos marciales (de una forma segura y mediante una experiencia enriquecedora), así que sólamente cambiando la forma de pensar sobre lo que estamos haciendo, no solo entrenando, en todo lo que hacemos en nuestra vida, abrirá la mente a muchas nuevas posibilidades.

Un ejemplo, para un seminario normal; mientras espero en el aeropuerto a que sea la hora de embarcar, aprovecho para recordar la planificación del seminario (hotel, sitio de entreno, preguntas a hacer, lo que podemos practicar, …), básicamente, sacar provecho del tiempo muerto. En la ciudad del seminario, hablo con la gente, trato de aprender algo de su historia y cultura, mejorar mi conocimiento y, si es posible, aprender algo del idioma. En el seminario, trato de practicar con gente cuyo estilo marcial sea diferente al mío o con el que no haya practicado mucho, como todo el mundo es diferente, trato de entrenar con la máxima variedad de personas, para tocar el máximo número de cuerpos para ganar más habilidad anatómica con mis manos. Hay que tener en cuenta que el propio estilo, por norma general, te prepara para defenderte de otro practicante de tu mismo estilo, por lo que entrenar con otro artista marcial, la distancia, tiempo, movimiento, … cambia y las técnicas que creíamos que ya sabíamos, deben ser re-aprendidas muchas otra veces al cambiar el oponente y el estilo contra el que entrenas, cambiando tu perspectiva de tu propio estilo marcial y empiezas un camino que puede incrementar notablemente tu conocimiento y habilidad marcial; por supuesto, dependiendo del punto de vista con que mires lo que estás haciendo. Durante el seminario hay que hacer muchas preguntas dado que las únicas preguntas estúpidas son las que no se hacen; hay que practicar lo máximo posible, sudando lo que haya que sudar y sintiendo en nuestro propio cuerpo lo máximo posible las técnicas a practicar. En el aeropuerto, cuando estemos de vuelta, nos relajamos y tratamos de recordar las técnicas, puntos y aplicaciones; si es posible, lo escribimos pues la tinta es más resistente que la memoria y, si es posible, mantener contacto con otros participantes pues cosas que vimos, ellos no lo habrán visto y viceversa por lo que podremos ayudar a otros y ellos nos ayudarán a nosotros asentando una buena amistad y evolucionando en nuestro camino marcial. Por supuesto, también se puede pensar en loq ue se podría hacer de una forma mejor, lo que hemos aprendido, no sólo en el aspecto marcial, también en el organizativo, en la actitud, … para ver en lo que podemos mejorar.

Centrarte en el objetivo es uno de los principales objetivos de todo arte marcial, pero la gente debe ser capaz de aplicarlo no sólo en el dojo, también en el día a día, en cada acción o proyecto en el que estemos involucrados; no sólo cuando nos preparamos para una competición o un seminario, también para acciones cotidianas como conducir, cocinar, … Centrarte en lo que estás haciendo en el momento que lo estás haciendo. Céntrate en el seminario marcial cuando estés en él y céntrate en lo que lo envuelve. Esto puede ser entendido como un entreno de forma activa para la consciencia total de cada acción; el Zen, por ejemplo, busca esta forma de consciencia absoluta a través de la meditación y práctica continua de forma activa. Viajar es una forma en la que pones tu cerebro (y cuerpo) fuera de un área donde casi todo es conocido y está bajo nuestro control, por lo que nuestra actividad puede ser más relajada; es una forma de pedirte a ti mismo que estés más despierto y activo.

Durante mis viajes y prácticas me he encontrado a bastante gente que está lo suficiente cómoda con su situación actual, no busca el cambio; pero creo que este “cambio” es como cuando respiramos el aire fresco de la cima de una montaña después de haber caminado un largo trayecto para llegar allí; vale la pena.

¿Eres lo suficientemente activo? ¿Te has probado lo suficiente? Sólo tu puedes responder a estas preguntas.

Xavi Vila.
Instructor de Kyusho